La Fotografía de Paisaje

Embarcarse en la aventura del paisaje es un camino que requiere mucha creatividad. Si bien es fácil  encontrar paisajes, basta con cruzar el umbral de nuestra casa, no es tan fácil  encontrar  composiciones que trascienden la mirada común y que se diferencien de tomas clásicas. El capturar una imagen interesante depende mucho de la capacidad del fotógrafo de capturar una emoción, un sentimiento, una sensación, un estado de ánimo, una idea.

El valor principal no lo encontramos en la imagen propiamente tal, sino en lo que ella nos provoca. Puede ser amor, alegría, admiración, energía, fuerza, paz, descanso, seguridad, libertad, esperanza, tranquilidad, tristeza, nostalgia, soledad, abandono o un sin fin de sensaciones más. Todo esto sin desconocer  la importancia de lo estético, factor que podemos potenciar con una buena composición y un  manejo adecuado de la luz.

El saber observar y contemplar puede marcar la diferencia. En ocasiones, pequeños detalles transforman lo que sería una fotografía común en una fotografía especial: un objeto, un color, una forma, una perspectiva, una luz…sólo hay que contemplar, me refiero a ver no tan solo con los ojos sino también con el corazón, el alma, el espíritu.

En ocasiones, será conveniente observar detenidamente hasta encontrar la mejor forma de capturar lo que se está observando y sintiendo. En otras oportunidades, será indispensable disparar en forma espontánea, ya que es tan fuerte la imagen y la sensación que provoca, que todo se resuelve casi instintivamente.

Reconocer la esencia de la escena y generar con ello impacto visual es una de las misiones más importantes del fotógrafo. Se trata de no incluir demasiados elementos en el encuadre, ni tampoco dejar afuera los que sean relevantes para lo que se quiere comunicar, creando un sólo punto de interés en la fotografía. En composición es muy conocido el término «menos es más».

El paisaje nos permite realizar distintos tipos de tomas, puede ser una vista general, un detalle o una abstracción, posibilitando juegos creativos, a través, de una variedad de encuadres y composiciones de una misma escena.

Las posibilidades que nos entrega el paisaje son infinitas, pero es el fotógrafo quien  define la toma final, quien realiza un recorte de la realidad para comunicar  un mensaje en particular.

Para lograr un buen resultado existen muchas herramientas y técnicas proporcionadas por la disciplina fotográfica y el arte en general, que son muy útiles a la hora de enfrentarnos al tema del paisaje. Sin embargo, nunca se debe olvidar que las reglas son para facilitar la creación, no para limitar la creatividad del artista.

Composición y luz son conceptos que el fotógrafo de paisaje debiese dominar para transmitir de mejor forma y de manera más estética el mensaje que quiere compartir.

En lo que se refiere a composición, ya habíamos mencionado el término “menos es más”, aludiendo al esfuerzo del fotógrafo por lograr síntesis y claridad definiendo un solo centro de interés.

Se puede destacar y resaltar este punto de interés según la ubicación que se le de en el encuadre y para ello, existe hace siglos una regla compositiva, que consiste en dividir el cuadro en tres partes iguales mediante dos líneas horizontales y dos líneas verticales, resultando 4 puntos de encuentro, que se convierten en los puntos fuertes de la imagen. Es en estos puntos de intersección o cercano a ellos donde es conveniente ubicar el punto de interés.

Las líneas divisorias de los tercios también son un buen referente para ubicar el horizonte, de preferencia debe ser ubicado cercano a ellas. Si se ubica en la línea horizontal superior se da más protagonismo a la tierra y si se localiza en la línea horizontal inferior se da mayor énfasis al cielo.

No es conveniente ubicar la línea del horizonte en el centro de la imagen, ya que tiende a dividir la fotografía en dos, sin embargo, cuando se busca destacar un reflejo o generar una imagen simétrica es conveniente buscar la línea central. También, debemos cuidar que la línea del horizonte no aparezca inclinada.

Otras ideas relevantes a tener en cuenta en la composición de fotografías de paisajes son:

Ritmo: es un orden, sucesión o repetición armoniosa de elementos presentes en una imagen, que ofrecen un interés estético en si mismo y que facilita el recorrido visual por la misma.


Equilibrio: buscar el equilibrio de los distintos elementos que componen una imagen, ya sea de formas, colores, líneas. La idea es encontrar armonía y no generar descompensaciones que hagan que la fotografía no se sostenga por sí misma y parezca que se cae hacia alguno de sus lados.


Punto de vista diferente: ayuda a encontrar imágenes más originales, variando el ángulo de toma podemos resaltar un elemento en particular y descubrir visiones novedosas y más originales.


Enfoque: si se quiere destacar con muchas fuerzas un elemento en la composición, junto con ubicarlo en uno de los puntos de interés, se puede desenfocar el fondo, con ello le damos más protagonismo al elemento a destacar y se logra provocar el efecto de despegar la imagen del fondo.


Escala: muchas veces nos encontramos con paisajes que se caracterizan por ser imponentes, como un salar o una gran montaña, pero para que no se vuelvan en una imagen poco interesante que no revele su espectacularidad, es conveniente  incluir en la composición algún elemento que permita establecer una escala, puede ser un árbol, un ser humano, una casa, etc. Se trata de establecer un punto de referencia que  permita apreciar las dimensiones del paisaje.


Perspectiva: es la forma de mostrar profundidad en una imagen bidimensional. Podemos lograrlo, a través del uso de líneas convergentes o del efecto que se produce de disminución de tamaño de los objetos con la distancia. Muy adecuado es usar un lente gran angular. Por el contrario, un teleobjetivo parece comprimir los planos de la imagen.


Luego de haber revisado algunas ideas relacionadas con la composición, nos referiremos brevemente a la luz en la fotografía de paisaje.

En fotografía la luz es el elemento más importante…cuántas veces hemos escuchado “el fotógrafo es un cazador de luces”. Tan importante es la luz que sin ella no hay fotografía.

En días soleados se dice que las mejores luces son las cercanas al amanecer y al atardecer puesto que son más cálidas, suaves y permiten registrar mejores texturas y relieves. Sin embargo, el fotógrafo de paisaje debe adaptarse a las condiciones de luz existente en todos los momentos del día.

Podrá aprovechar días luminosos, con luz cenital, para obtener fotografías de colores vivos y saturados, teniendo cuidado en los fuertes contrastes entre luces y sombras, que se producen en las horas cercanas al medio día.

En días nublados, la luz es difusa,  muy favorecedora para fotografías sutiles, de bajo contraste  y de colores suaves. Si se quiere lograr mayor saturación con estas condiciones conviene utilizar un filtro polarizador.

El fotógrafo de paisaje es generalmente un amante de la naturaleza y de los viajes. Siempre en la búsqueda de nuevos motivos recorre lugares novedosos, lejanos y, en ocasiones, poco accesibles. Bosques, campos,  selvas, montañas, cerros, ríos, pampas, salares, mares, playas, desiertos son su gran estudio al aire libre.

El equipo indispensable a utilizar es: (Que aparezca como listado, no como aparece en sitio web anterior)

-Un cuerpo de cámara fotográfica

-Lentes de diferentes distancias focales, que permitan obtener distintos encuadres.

-Filtros para los lentes, especialmente filtro UV, para proteger sus cristales de ralladuras y golpes y reducir la calima en la montaña y filtro polarizador, para manejar la luz reflejada y la saturación de los colores.

-Trípode, para cuando se utilicen velocidades de obturación lentas con el fin de conseguir mayor profundidad de campo o rescatar, por ejemplo, el movimiento del agua. También, es útil para cuando se utilice un teleobjetivo.

-Artículos de limpieza, principalmente paños o papel de limpieza, pincel  y pera de aire,  para limpiar el polvo y la tierra que va quedando en los equipos.

-Bolso y/o maleta para proteger los equipos y materiales.

-Ropa adecuada al clima, al lugar y a la actividad que se va a realizar.

-Si aun usa cámara análoga, película diapositiva de grano fino, para obtener mayor detalle y nitidez de la imagen.

Muchas veces el fotógrafo requiere realizar largas caminatas para conseguir su objetivo, debiendo seleccionar y priorizar muy bien el equipo a utilizar, ya que cualquier pequeño peso innecesario parece ser una gran carga al transcurrir  las horas y los kilómetros. En esos momentos se valora un solo cuerpo de cámara, lentes zoom, trípode liviano y bolsos ligeros.

La fotografía de paisaje es una aventura…una hermosa aventura, que te permite conocer  y disfrutar muchos lugares…lugares cercanos y lejanos. Pero lo más importante, el paisaje está ahí sólo tienes que saber mirar y capturar… Buen viaje.

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